Tu alma gemela no existe


Tu alma gemela no existe. Siento tener que ser yo quien te de esta noticia.

Tu alma gemela no existe

Si creías que vas a encontrar tu media naranja, aquella donde el tiempo se para y los violinistas parecen perseguiros en cada calle de Venecia, lo siento, es bastante improbable.

Hollywood tiene mucha culpa de esto.

Nos han hecho pensar que ahí fuera, hay una persona con la cual encajamos a la perfección. Una persona que nos complementa a cada milímetro. Una persona con la que nunca discutimos pues todo es armonía y paz.

Es cierto que en nuestro camino, podemos encontrar personas más afines a nosotros, con los que compartamos gustos y aficiones, con el que nos complementemos mejor. Sin embargo, dentro de una relación, los roces aparecerán exactamente igual que en cualquier pareja.

No la necesitas, lo que necesitas es un compañero/a de vida.

Si pensabas que necesitabas un alma gemela para que tu vida tuviera algún sentido, estás muy equivocado.

  • Lo que necesitas es una persona que te ayude en los momentos difíciles. Alguien que te apoye y te sostenga cuando estés cayendo. Sea el motivo que sea.
  • Necesitas a alguien que te aconseje cuando no saber el camino que debes tomar. Alguien que sienta que sus consejos, son dados con todo el amor y comprensión de su corazón.
  • Necesitas a una persona que «sume» en tu vida. Una persona que te incluya en sus pequeños y grandes momentos. Alguien que piense en ti cuando oye la palabra AMOR.
  • Lo que necesitas es alguien que te anime a conseguir todas tus metas, por muy imposibles que parezcan. Alguien, que te haga sacar hasta el último sorbo de esfuerzo de tu alma.
  • Necesitas a una persona que sienta que triunfa cada vez que tú triunfes. Alguien que no compita y te ayude a seguir creciendo.

Por todo ello, no necesitas un alma gemela, necesitas un compañero de vida.

El Alma gemela que reside en ti mismo/a

Muchas veces ponemos el foco de nuestra felicidad en nuestras relaciones, en nuestros amigos o familiares.

Sin embargo muchas veces no nos damos cuenta de algo muy importante: La verdadera felicidad no depende de tener o no una persona con la que vivir y relacionarse.

La verdadera felicidad es complementarnos con nosotros mismos, ser nuestra propia alma gemela.

Todos tenemos días en los que hubiéramos preferido no levantarnos de la cama. En esos momentos es normal sentir cierto «odio» a todo ser viviente incluidos nosotros mismos.

Para aprender a ser nuestra alma gemela debemos seguir una serie de pasos:

¿Cómo ser nuestra propia alma gemela?

  • Empezar a cultivar nuestro mundo interior.

¿Sabes quién eres realmente
¿Qué te gusta?
En ocasiones las imposiciones de la sociedad hace que no sea tan sencillo responder a este tipo de preguntas al menos, desde nuestro interior.

Obsérvate.

  • No te compares.

Si quieres aprender a ser tu propia alma gemela evita compararte con los demás.
Cada persona tenemos nuestra evolución, nuestros proyectos… En definitiva, solo nosotros mismos conocemos los pasos que hemos dado para llegar a un punto concreto.

No envidies a los demás, nunca sabrás las piedras que ha podido encontrar en su camino.

  • Aprende de tus emociones.

Una vez te sumerjas en tu mundo interior, aprenderás a distinguir diferentes emociones y sentimientos que aunque ya son viejos conocidos, nunca te habías parado a pensar el daño que pueden estar haciéndote.

El odio, la envidia o la ira, son sentimientos que te alejan de convertirte en tu propia alma gemela.

  • Piensa en positivo.

Con esto no quiero decir que reprimas tus sentimientos y tengas que pasar los días con la cara sonriente a modo emoji : ).
Si necesitas llorar, llora. Si necesitas gritar, grita.
Pero no lo conviertas en un hábito.

Lo que si puedes convertir en un hábito es analizar los motivos que te han llevado a tener que mostrar esos sentimientos y enfocarlos desde una nueva perfectiva.

En ocasiones hacemos un verdadero mundo, de cosas que no tienen mayor importancia.

Como habéis podido comprobar más allá de nosotros mismos, el alma gemela es una mera metáfora que en ocasiones puede ser verdaderamente dañina.

Esta visión crea la necesidad de que necesitamos encontrar la pareja perfecta para nosotros mismos si queremos tener una vida completa y llena.
Nada más lejos de la realidad. La realidad es que solo tú conoces cada rincón de tu mente y de tu cuerpo, por tanto solo tú vas a ser el encargado de completar esa porción.

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